martes, 1 de enero de 2013

EUCARISTIA, PRESENCIA VIVA Y REAL DE NUESTRO AMADO JESUS

Amor de Cristo y Unión con Cristo

<< Jesús nos dijo: “comed y bebed”, para que tengan vida>>. Por esta razón al comulgar debemos ser conscientes de que es el mismo Jesús a quien recibimos en su Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad, lo comulgamos a Él, Vida Verdadera, para dejar que Él nos comulgue y así podamos ser Uno con EL, en EL y por EL.

Hermanos, cuando tenemos un encuentro real con Cristo nuestra vida cambia cabalmente nuestra mentalidad es diferente, actuamos según Cristo porque “ya no vivo yo, es Cristo quien vive en mi” (Gal 2,20).


El Amor Eucarístico de Jesús hacia nosotros es tan inmenso que incluso se quedó haciéndonos compañía para que podamos alimentarnos de Él y ser Uno con Él y con nuestros hermanos en la fe. Por esta causa estamos comprometidos y es nuestro deber cuidar y respetar nuestros cuerpos y presentarlos al Señor como hostias puras, pues en el Bautismo hemos sido constituidos templos del Espíritu Santo y Dios habita en nuestras almas. Es necesidad nuestra adorar a Dios en nuestras almas y en la de nuestros hermanos. Reconocer a Cristo presente, vivo y real en las almas.

En la vida cotidiana

Si decimos que amamos a Dios a quien no vemos y no amamos al prójimo a quien sí vemos y tenemos a nuestro lado, entonces ¿qué credibilidad podrá haber en nuestras palabras? NINGUNA. Por lo tanto, es nuestro deber ser testimonios vivientes también con nuestras obras porque la Eucaristía nos lleva a evidenciar eso que vivimos y experimentamos en su intimidad, nos lleva a compartir, a darnos con generosa e incondicional entrega a los hermanos, a inmolarnos por el otro como pasó Jesús su vida en la tierra. El se dio con plena generosidad durante toda su vida y “aprendió sufriendo a obedecer”, su vida fue inmolación y sacrificio. Esa es la Eucaristía, el Misterio y Milagro de Amor.

Pensamientos que nos dan luz

Decía el Beato Juan Pablo II: “La Eucaristía es verdaderamente un resquicio del cielo que se abre sobre la tierra… penetra en las nubes de nuestra historia y proyecta su luz sobre nuestro camino” 


Y es que la Eucaristía vivida con dignidad es ya una participación del Reino de Dios por anticipado aquí en la tierra donde todos unidos un día no haremos otra cosa sino amar, adorar y alabar a nuestro buen Dios, a nuestro Rey y Señor. La Eucaristía como dice nuestro Santo Padre, Beato Juan Pablo II, penetra en nuestra vida, nos convertimos en Aquello que comulgamos, en cristos vivientes, y allí donde existió oscuridad El irradia luz; allí donde existió pecado El los purifica y aunque hayan sido rojos como escarlata, El los lava y quedan más blanco que la nieve, porque para Dios nada hay imposible. Y Jesús se nos muestra como el Camino, la Verdad y la Vida.

En el Compendio del Catecismo de la Iglesia Católica, escrito por nuestro Santo Padre el Papa Benedicto XVI, pregunta # 271, pág. 82 dice: “La Eucaristía es signo de Unidad, vínculo de caridad y banquete Pascual, en el que se recibe a Cristo, el alma se llena de gracia y se nos da una prenda de la Vida Eterna” Y en la # 274: “La Eucaristía expresa y produce la comunión en la vida divina y la unidad del pueblo de Dios. Mediante la celebración Eucarística nos unimos a la Liturgia del Cielo y anticipamos la vida eterna”.

Son estos pensamientos joyas espirituales de gran valor. Pidamos a Dios imprima con un sello que jamás se borre en nuestras almas estas enseñanzas para que nos desvelen este gran Misterio y Milagro de Amor, conozcamos su precio y podamos cada día vivirla más dignamente. Si conociéramos el Don de Dios lloraríamos de Gozo y a la vez podríamos unirnos a la pasión de Cristo, en sus sufrimientos para consolarle por lo mucho que sufre la falta de amor en los hombres. ¡Oh Jesús manso y humilde de corazón que cada día te ame más en la Eucaristía y así pueda amar más a mis hermanos, y ser consciente de que en Ti (Eucaristía de Amor) estamos todos formando un sólo Cuerpo! Te amamos Jesús y te pedimos perdón por los que no te aman y no reconocen sus faltas.

Jesús, divino Sol de justicia y de paz, reina en nuestros Corazones.  Y Ya que te quedaste en la Eucaristía por amor a los hombres no permitas nos apartemos de ti jamás para que podamos contigo un día todos juntos bendecirte, adorarte y amarte con todo lo que somos y tenemos.

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